Beato P. Santiago Alberione
La historia del P. Santiago Alberione comienza en San Lorenzo
de Fossano (Italia), donde nace el 4 de abril de 1884, quinto
de siete hijos, de Miguel y Teresa Alloco.
A los 16 años lo encontramos en el Seminario de Alba.
En la adoración de la noche del 31 de diciembre de
1900 al primero de enero de 1901, Alberione ante el Santísimo
expuesto, reflexiona sobre el rol de la Iglesia en el nuevo
siglo.
El 8 de Septiembre de 1913 constituye una etapa importante
para él: el obispo de Alba, Mons. Francisco Re, lo
nombra director del semanario Gaceta de Alba.
Entre 1914 y 1960 funda un conjunto de instituciones que constituyen
la “Familia Paulina”: cinco Congregaciones (Sociedad
de San Pablo, 1915, Pías Discípulas del Divino
Maestro,1924; Hermanas de Jesús Buen Pastor “Pastorcitas”,
1938; Instituto Reina de los Apóstoles “Apostolinas”,
1959), cuatro institutos seculares (Jesús Sacerdote,
San Gabriel Arcángel, Virgen de la Anunciación,
Santa Familia, 1960); y una asociación de laicos y
laicas: Cooperadores Paulinos, 1917.
En 1960 el P. Alberione traza la misión de la Familia
Paulina: “Uno debe ser el espíritu, el del corazón
de San Pablo, “Cor Pauli, Cor Christi”; son iguales
las devociones; los varios fines convergen en un fin común:
dar a Jesucristo en manera completa, como él se ha
definido: Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida” Encendido
de celo por las almas, el P. Alberione ve en los medios de
comunicación el modo más rápido y eficaz
de hacer conocer a Jesucristo, difundir el mensaje evangélico
y llegar a todos los hombres, especialmente a los más
lejanos. Nacen así las diferentes colecciones de libros;
da vida a numerosas revistas, entre ellas a Vida Pastoral
para los párrocos (1912); El Domingo, para todos los
feligreses (1921); El Periodiquillo, para los niños
(1924); Familia Cristiana, para las familias (1931).
En 1938 da comienzo al apostolado del cine. Pero su mayor
empeño lo dedica a la difusión de la Biblia
y del Evangelio en todo el mundo. Contemporáneamente
envía a sus hijos e hijas a fundar nuevas comunidades
en los cinco continentes: desde Argentina a México;
desde la India a Canadá. Al momento de su muerte (1971),
la Familia Paulina estaba presente en cincuenta naciones.
Una hora antes de morir, 26 de noviembre de 1971, el P. Alberione,
fue visitado por el Papa Pablo VI, quien dos años antes,
al imponerle la alta condecoración “Pro Ecclesia
et Pontífice”, había trazado de él
esta memorable semblanza: “Helo aquí, Don Alberione,
humilde, silencioso, incansable, siempre alerta, siempre recogido
en sus pensamientos que van de la oración a la acción,
siempre atento a escrutar los “signos de los tiempos”
, es decir, las más geniales formas de llegar a las
almas...
Nuestro Don Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos
para expresarse, nuevos medios para vigorizar y ampliar su
apostolado, nueva capacidad y nueva conciencia de la validez
y de la posibilidad de su misión en el mundo moderno
y con los medios modernos. Deje, querido Don Alberione, que
el Papa se alegre de esta larga, fiel y constante fatiga y
de los frutos por ella producidos para la gloria de Dios y
en bien de la Iglesia”